ARELY EN MADRID

 

 

 

 

Desde tierras de México, vino nuestra amiga Arely a España, deteniéndose unos días en Madrid, y disfrutando de los rincones de nuestra ciudad.

 

 

Por fin, llegó Arely a Madrid. Estuvimos haciendo algo de turismo por la Villa y Corte. Aquí, en la Plaza Mayor frente a la estatua ecuestre de Felipe IV.

 

 

Con Miriam, por la zona más céntrica de Madrid.

 

 

Arely cargó con su cámara fotográfica por todo Madrid, para llevarse gratos recuerdos de su estancia en la capital. En la Puerta del Sol, fotografiando la plaza más popular de Madrid.

 

 

El escudo de Madrid está conformado por la imagen de un oso rampante, comiendo frutos rojos de un madroño. Parece ser que, en época de los romanos, cuando Madrid era Mantua, tal situación era fácil de ver.

 

 

Este símbolo tan nuestro, no en vano Madrid es también conocida por “la Villa del Oso y el Madroño”, es constantemente fotografiado por los numerosos visitantes que recibe la ciudad. Arely no podía ser menos y también se hizo las fotos pertinentes.

 

 

No importa que haya otras personas haciéndose las fotos con el escudo...

 

 

Arely quería ver y probar lo típicamente español. ¿Qué más típico, en verano, que una paella valenciana en el corazón de la Villa y Corte?

 

 

Cigalita en ristre, saboreándola, conjuntamente con todos los demás mariscos de la paella.

 

 

Dándole el último retoque a la pata de una cigala.

 

 

Aquí, Arely y yo refrescando las resecas gargantas debido al gran calor que hacía aquel día de julio en Madrid.

 

 

Desde el restaurante donde comimos, en un primer piso, una vista de la Puerta del Sol, donde nacen, respectivamente, al fondo la calle del Arenal y en primer plano, la calle Mayor.

 

 

Miriam, pensativa y observando en silencio.

 

 

En los últimos años, proliferan por las calles de Madrid mimos que se ganan la vida imitando muñecos mecánicos. Aunque no lo parezca, el de la figura es un ser de carne y hueso. Echas un euro al cajón y hace unos movimientos, como si se hubiera activado.

 

 

Salimos del restaurante, y nos fuimos en dirección a la Plaza Mayor, a pocos metros de donde estábamos. En la calle Postas, ante un escaparate de Benettom

 

 

Y de Benettom a una tiendecita muy pequeña de recuerdos para todos los gustos, donde Arely estuvo observando calidades de los distintos productos.

 

 

Como si de una experta en la materia se tratara, no perdía detalle de todo aquello que se presentaba ante sus ojos

 

 

A la salida de la tienda, vimos a este otro mimo, que iba vestido de payaso.

 

 

Postales de Madrid. La Plaza Mayor, el Retiro con su monumento a Alfonso XII, Puerta del Sol con Carlos III a caballo...

 

 

Más postales: Palacio Real, donde antiguamente, -hasta Alfonso XIII, abuelo del actual rey- vivieron los monarcas españoles.

 

 

La parte más bohemia de Madrid. La plaza mayor, en las proximidades de los arcos de la calle Toledo, hacen caricaturas y cuadros al óleo, que, en ocasiones, rozan la obra de arte.

 

 

Arely no se pudo reprimir e hizo unas fotografías.

 

 

Calle de Toledo, una de tantas salidas de la Plaza Mayor, y quizá la calle más antigua de Madrid. En un plano que vi de 1111 –año en que nació San Isidro Labrador, patrono de Madrid- tal calle ya existía, bordeada de cerros y colinas. En aquella época, Madrid era llamado “Magerit”.

 

 

Fuimos también a El Corte Inglés –unos grandes almacenes- a llevar a cabo unos encargos que le hicieran a Arely en México.

 

 

Hay que pagar todo lo que se compra, como es lógico.

 

 

La fuente más emblemática de Madrid, la Cibeles. Hace años, el Ayuntamiento de Madrid regaló al de Ciudad de México una copia de la diosa.

 

 

Arely saluda a la cámara y, en consecuencia, te saluda a ti también.

 

 

Palacio de Correos de Madrid. En la época en que se construyó, los madrileños le llamaron “Catedral de Nuestra Señora de las comunicaciones”. Y es que tiene todo el aspecto de un templo.

 

 

Indisoluble unión entre Cibeles y Correos. No se concibe a la diosa sin el edificio, ni al edificio sin la diosa

 

 

Una prueba irrefutable de que Arely estuvo aquí.

 

 

A fe mía, que esta muchachita equivocó la carrera. ¡Iba para reportera gráfica!

 

 

En su cámara de fotos, recuerdos de una estancia, breve, en tierras españolas.

 

 

Buscando un punto de mira para poder realizar una nueva fotografía.

 

 

Cuando fuimos, esa misma tarde, hacia las 8, hubo un concierto de gaiteros. No pudimos acudir porque nos podía el cansancio que ya llevábamos.

 

 

Aquí, con las luces del ocaso, por el Retiro, charlando plácidamente.

 

 

Arely, si nos lees, que esperamos tu regreso...