
PENSANDO EN TI...
-Entre tanta gente, mis ojos sólo te ven a ti.
¡Qué importan los demás, con sus
mezquindades y miserias! Si gustan darse un revolcón en el fango, que retocen.
Ni tú ni yo vamos a sacarles. Antes bien, nos empujarían a lo mismo que
ellos... Y cuando estés cubierto, se inflarán como globos y, disfrazados de
dioses, te echarán de su lado. Ese día te darás cuenta de que no sólo has
perdido el tiempo miserablemente, sino que lograron contaminarte y buscaron tu
perdición.
-Ahora pienso en ti. Ahora, como siempre, pienso en
ti.
¡Qué importan los comentarios ajenos! ¡Si
siempre algo van a decir...! ¡Si por mucho que cambies de conducta, e intentes
superarte, encontrarán el punto de crítica! Sus vidas están vacías y vacíos sus
corazones. Así quieren llenarlos... ¡Pobres espíritus los suyos! En cierta
manera, me dan lástima: debe ser muy triste procurar dar un sentido a sus
mediocres vidas de esa manera.
-De día y de noche te recuerdo. Y dulces añoranzas
llenan mis horas
¿Por qué dolerse por los enfados crónicos?
No conocen otra forma de expresión que el gesto adusto y la hostilidad por
norma. Es una forma de ser. Así creen que se hacen respetar. Temen la burla y
se defienden. No es más que eso. Quizás algún día, algún día, alguien les pille
desprevenidos y logre arrancarles una sonrisa.
-Miro las estrellas. Escucho al viento, y creo oir tu
voz
No des importancia a lo que no la tiene. Si
te perdona la vida, perdónale a él su error. Pero deja que se crea el rey del
mundo. Deja que piense que es el centro del universo. Es un pobre ignorante.
Nada más. Quiere despertar la admiración. Porque bien sabe él que es un don
nadie. Por eso necesita pensar que es alguien. ¿No ves que pretende acallar la
soledad que le grita, que procura evitar el zarpazo de su propia mediocridad?
-Amigo mío, tampoco soy ajena a todas esas cosas. Las
siento muy dentro. Clama la Humanidad. ¿Quién permanece sordo? Porque tú llenas
mi alma de paz, hoy, amigo, hoy pienso en ti.
Para A. esta breve narración, prometiéndote
un cuento, si así lo deseas, para Navidades, esperando sea de tu agrado. Un
fuerte abrazo de,
Pilar
Madrid,
7 de octubre de 1986