NOCHES BLANCAS

 

Dedicado a R.C., con cariño

Pilar

 

Soliloquios en la oscuridad

 

Camina la noche hacia su plenitud. Un manto de silencio se apodera de la madrugada. Calma que, lentamente, va adueñándose del alma. Recuerdos fugaces que, por un instante, estremecen de sentimiento... Una mirada, una sonrisa, un gesto... Cálida lluvia de inefable gozo.

 

Soliloquio que brota en las sombras. Confidencias hechas a un amigo, comprensivo y paciente, que surge en la umbría. Intimidad confiada sin reservas. Honda sensibilidad que emerge desde lo más recóndito, allá donde jamás la luz llega. Semblante apacible. Emoción que anega, levemente, la dulce quietud.

 

Cual paloma torcaz navegando en el firmamento, ensueños alados cabalgan con la madrugada. Vivencias sublimes que acarician y enternecen. Fuente inagotable de sensaciones doradas.

 

Fluido coloquio. Amanecer de esperanzas. Confianza ilimitada. Fantasía redentora. Afloran sutiles deseos.

 

Ecos graves y lejanos de algún reloj. Quimeras que arrollan y aplacan el ánimo. Suspiros ahogados. Horas de desvelo apacible. Horas que Chronos obsequia a quien sabe sacar provecho y sabroso jugo.

 

Danzas mágicas en crepúsculo de cobre. Inmenso poder creador del delirio provocado. Ningún obstáculo para la más plena felicidad. Ni tiempo ni distancia... Abre el alma sus puertas de par en par al placer sin límite.

 

Soliloquios en la oscuridad. Deseos enardecidos que se hacen, por unas horas, realidad. Canción muda del corazón en la noche solitaria.

 

Madrid, 3 de agosto de 1987

 

 

 

 

   
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