
NOCHES BLANCAS
Dedicado a R.C., con cariño
Pilar
Con los ojos cerrados...
Con los ojos cerrados, ¡qué fácil es dejarse
llevar...! Dejarse llevar por los vaivenes de la imaginación. Realidad y
fantasía sumadas. Alma sembrada de ilusión.
Sentir muy nuestro cada momento.
Estremecimiento tras estremecimiento. Deseos que se hacen realidad. Íntimos
anhelos que van floreciendo...
Con los ojos cerrados, ¡qué perfecta
armonía...! En la cima de la montaña, dominar valles y llanos. Y cual poderoso
Atlas, sujetar la bóveda celeste con sólo nuestras manos.
Tímida danza que, al dulce compás del
silencio, surca el firmamento. Canción jovial. Energía contenida. Encendidas quimeras.
Fuerte latir del corazón. Vehemencia inusitada... Hondo suspiro.
Con los ojos cerrados, ¡qué grata es la
existencia...! Todo, a la medida de nuestros deseos. No hay más que la voluntad
de que así ocurra.
Libres de ataduras. Libres de recelos. No hay
cadena lo bastante fuerte como para amarrarnos. No hay muralla lo bastante alta
como para cortar el paso.
Paz que se cubre con amable sonrisa. Estela
de recuerdos. Instantes fugaces revividos una y otra vez. Alma abierta a un
Universo pletórico de apacible sentimiento.
Vivencias sutiles. Mundo inimaginable que se
deja entrever cuando, en la noche silenciosa, permanecemos con los ojos
cerrados.
Madrid, 25 de septiembre de 1987