15. NUESTRO AMIGO SE HA IDO

 

Nuestro amigo se ha ido.

Se ha ido, dejándonos solos;

marchó para no volver...

 

Cual afilada hoja de cuchillo,

se clavó en nuestro corazón

un hondo y terrible dolor.

 

Mas, aunque sea difícil,

conviene que nos saquemos

esa gran espina.

 

Conviene que rehagamos

nuestras vidas de nuevo.

Debemos acostumbrarnos

a algo muy duro:

vivir sin él.