| 28. LLORABAN LAS NUBES
Lloraban las nubes aquella
tarde,
lloraban.., y sus lágrimas golpeaban quedamente mi corazón.
Por unas horas, la alegría.
de tus labios desapareció;
por unos momentos, les lágrimas humedecieron tus pupilas.
Aléjense las nubes que tu cielo cubren,
evapórese al dolor que tu alma araña. No, mi niña, no quiero verte triste.
Si en tus ojos brilla siempre el sol
y tus iris parecen dos hermosos luceros,
no dejes a la pena que tu ser ahoga
empañar la belleza de tu espíritu,
mi buena y joven amiga. |