| 41. CIEN CABALLOS DE FUEGO
Cien caballos de fuego en el horizonte lejano fueron apareciendo.
Cien caballos ígneos, sin freno ni brida, corrieron por la pradera en busca de su libertad.
Cien caballos, fueron con ardiente sangre, bajo un cielo azul, más allá del espacio y el tiempo.
Cien caballos nada más me hicieron soñar el vigor y la virilidad; el alma fuerte y segura del hombre libre. |