48. VI EN UNA TARDE DE OTOÑO

 

Vi en una tarde de otoño

un claro lucero brillar

sobre el firmamento oscurecido.

 

Vi en una tibia noche de primavera

una estrella atravesar, loca,

de oriente a occidente.

 

Mas tanta belleza como vi

en aquel atardecer estival,

cuando el sol empezaba

a ocultarse tras los cerros

sus rayos reflejaron

en tus bellos iris,

te juro que no he vuelto a ver.

 

Aquella mirada de terciopelo

me cautivó el alma

y de luz mi vida inundó,

dando une nueva ilusión

a mi cansado corazón.