49. CONFIESO, AMIGOS

 

Confieso, amigos,

que fui injusta;

que fui cruel

y mi error

no tiene perdón.

 

Confieso que me cegué,

que a todos maldije

sin motivo ni razón.

de todos dudé...

 

Sin embargo,

quiso el cielo

que abriera los ojos

y viera a tiempo

que no era sino yo,

y no vosotros, quien actuaba mal.