| 49. CONFIESO, AMIGOS
Confieso, amigos, que fui injusta; que fui cruel y mi error no tiene perdón.
Confieso que me cegué, que a todos maldije sin motivo ni razón. de todos dudé...
Sin embargo, quiso el cielo que abriera los ojos y viera a tiempo que no era sino yo, y no vosotros, quien actuaba mal. |