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50.
DOMINGO POR LA TARDE
Tarde de luz y sol, tarde que ya empieza a declinar... como la alegría se va de los rostros.
Una nube da nostalgia invade el alma de todos. Cada cual aprovecha, como mejor puede, las últimas horas, los últimos minutos.
Hay quien se va solo a pasear por los vacíos senderos. Yo no quiero pensar. Yo no quiero recordar. Sacudirme la tristeza que de mi corazón se adueñ6.
Poco e poco, el sol se esconde. Con sus rayos últimos ilumina el gesto sombrío de los pocos que aquí quedamos ya.
Adiós, amigos, pronto nos volveremos a ver. |